Juan y María viven en pareja desde hace 30 años.
El no se quiere casar. Ambos son solteros, sin padres y sin hijos.
El tiene varios bienes, todos a su nombre. No tiene herederos forzosos pero sí legítimos (hermanos, sobrinos).
Ella considera que después de toda una vida de convivencia, merece quedar protegida económicamente si él fallece antes que ella.
El le hizo hace unos años un testamento nombrándola única y universal heredera.
Por otra parte, el derecho a pensión lo tiene asegurado tras cinco años de convivencia.
De modo que si hoy falleciera Juan, María se encontraría en la misma situació que una mujer casada: heredaría todos sus bienes y obtendría la pensión.
Pero: ¿ Cuál es el riesgo de esta situación?
Los hermanos y sobrinos de Juan con gusto quisieran heredarlo y bien podrían en algún momento "persuadirlo" de cambiar el testamento. Es decir, que Juan haga uno nuevo a favor de alguno de ellos y María se entere recién cuando se abra la sucesión de que no es heredera de nada, ya que el último testamento revoca al anterior.
¿ Por qué no querrá casar Juan, después de tantos años si manifiesta que su deseo es que lo herede su compañera? ¿ Querrá eso realmente o su mujer de toda la vida se encontrará con una sorpresa si enviuda?
Una cuestión importante a tener en cuenta es la "captación de voluntad" que a veces hacen determinadas personas cuando otra está muy enferma, haciéndoles cambiar el testamento. He atendido casos donde la enfermera que le mandaba a una persona su medicina prepaga para que la atienda, hizo hacer un testamento a su nombre, frustrando las expectativas de otra persona que la había cuidado y atendido durante años.
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Dra. Mirta Susana Nuñez (ABOGADA, UBA)
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