DIARIO LA
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Más gente busca cómo preservar sus bienes luego de un divorcio
Crecen las consultas a abogados especialistas en
planificación patrimonial
Domingo 16 de setiembre de 2007 | Publicado en la
Edición impresa
Antes de casarse, una pareja
busca el asesoramiento de la abogada Mirta Núñez Foto: Facundo Basavilbaso
Un empresario
exitoso, de 60 años, con hijos de su primer matrimonio, forma pareja con una
joven bailarina, sin ningún patrimonio personal y con ingresos mínimos
esporádicos. Ella insiste en casarse, pero él sabe que con la diferencia de edad
que los une (o, mejor dicho, separa) es probable que su mujer lo deje,
quedándose con la mitad de sus bienes gananciales y con la custodia del hijo que
tienen en común. El empresario, entonces, decide asesorarse.
Este es uno
de los tantos casos que la abogada especialista en familia y
planificación personal, Mirta Núñez, atiende a diario.
Ella, al igual que varios de sus colegas, insiste en la necesidad de que las
parejas, antes de casarse, puedan optar sobre cómo dividir el patrimonio en caso
de un divorcio. Por ahora, el único régimen admitido en la Argentina es el de
bienes ganaciales, que divide en partes iguales lo adquirido durante los años de
vida conyugal.
En el país, los contratos prenupciales, tan comunes entre
las estrellas de Hollywood, no tienen ninguna validez legal. Pero un proyecto de
ley de la diputada María Araceli Carmona (Frente para la Victoria) propone,
precisamente, una flexibilización del régimen patrimonial del matrimonio.
La idea, según explica la diputada por la provincia de Corrientes, es
sumar al régimen de bienes gananciales un sistema mediante el cual la pareja
pueda elegir, antes de casarse y previendo un eventual divorcio, entre una
participación de ganancias, la separación de bienes o la actual sociedad
conyugal.
"Es un sistema que ya funciona en la práctica: cuando un
matrimonio se separa, hay una división de bienes. Incluso, muchas parejas tienen
cuentas separadas. Este tipo de flexibilización ya existe en toda América, con
excepción de Cuba, Bolivia y la Argentina", dijo Carmona, que es optimista
respecto de la posibilidad de que su proyecto se convierta en ley en poco
tiempo.
El abogado Leonardo Glikin, autor de dos libros sobre el tema:
Pensar la herencia, y Matrimonio y patrimonio , recomienda
asesorarse siempre antes de dar el gran paso. "Nosotros aconsejamos planificar
el patrimonio, hacer un testeo de los bienes, analizar diferentes hipótesis de
conflictos. Y, en lo posible, llegar a acuerdos morales. El hecho de que algo no
tenga valor legal no significa que no tenga valor moral. Muchas veces hay
acuerdos entre las partes que no se llevan a la Justicia, pero se ponen en
práctica", comentó Glikin.
Lo que sí, puede hacerse es una especie de
"inventario" de los bienes que cada uno aporta al matrimonio. Es algo muy
sencillo, que la pareja puede hacer ante un escribano público. "Otra cosa que
puede hacerse, aunque no es muy usual, es armar un fideicomiso con los bienes
antes de casarse. Con lo cual, se establece que los frutos de esos bienes no van
a formar parte de la sociedad conyugal", explica Glikin.
Núñez aporta otras soluciones: "Si un integrante de la
pareja tiene al momento de casarse un departamento propio y, ya casado, lo vende
para comprar otro más costoso, aunque la diferencia de precio entre uno y otro
bien lo pague la pareja y sea ganancial, es necesario que en la escritura se
deje constancia de que uno de los dos está aportando determinado porcentaje en
la compra de la nueva casa. De ese modo, si uno de los cónyuges aporta el 40%
del precio del nuevo inmueble, en caso de divorcio será ganancial sólo el 60%
restante".
Prejuicios
Hace 25 años, cuando Núñez
comenzó a ejercer como abogada, era excepcional que una pareja
consultara por estos temas. "Culturalmente, había un prejuicio por el cual si se
hablaba de dinero no había amor. Actualmente, la consulta es frecuente,
especialmente, cuando se contraen segundas nupcias, pero también cuando se trata
del primer matrimonio y uno de los dos integrantes de la pareja tiene un cierto
patrimonio", explica Núñez.
En general, sólo uno de los miembros -el que
posee los bienes- consulta por estos temas. Pero también padres preocupados por
el futuro económico de sus hijos.
Lo cierto es que los especialistas
coinciden en que una reforma del Código Civil podría alentar a más personas a
dar el "sí" frente a la ley. "Existe la idea de que el matrimonio trae
problemas. Hoy, las parejas no se casan por miedo. Si hubiera regímenes
diferentes, es muy probable que la gente pierda el miedo al matrimonio", estimó
Glikin.
Y Núñez sostuvo: "La gente no le tiene miedo al
matrimonio, le tiene terror... Tal vez, si existiera el sistema de bienes
propios como el que propicia el proyecto de ley, se casarían más parejas, pero
los jóvenes prefieren vivir juntos sin casarse, aun teniendo hijos".
Por
último, la abogada cuenta el final de la historia del empresario y la
bailarina. "Mi cliente resolvió el tema poniendo dos bienes a nombre de
ella: uno que funcione como vivienda y otro [de gran valor] que funcione como
escuela de danzas. Si se separaba, eso era todo lo que estaba dispuesto a
ceder." Afortunadamente para él, fue lo único que perdió.
Por Laura
Reina
De la Redacción de LA NACION
Régimenes propuestos